Primeros auxilios para un vencejo

Primeros auxilios para un vencejo

¿CÓMO SOPORTAN LOS VENCEJOS LA LLUVIA?

Los vencejos, a diferencia del resto se los pájaros, no se paran a buscar refugio cuando llueve. Por sus adaptaciones al vuelo, no les es posible bajar al suelo a resguardarse, por lo que su técnica es otra: cuando viene un frente lluvioso, los vencejos lo rodean para escapar de la tormenta.

En estos días el frente es demasiado grande como para que puedan salir de él. Es por ello, que gastan mucha energía en volar bajo la lluvia y mantener la temperatura sin poder cazar para alimentarse. A veces, cuando se encuentran demasiado cansados y desesperados, buscan algún hueco en los edificios donde parar a descansar. Cómo este de nuestra foto, que se metió por una ventana en las escaleras de un bloque de pisos, donde lo encontramos mojado y exhausto. Sigue leyendo

Cosas de enfermería

Nos llamaron porque a las dos de la tarde de una calurosa tarde de Junio, una persona había encontrado un vencejo, que a pleno sol y sobre el ardiente asfalto, luchaba por subir a la acera. Era un juvenil, recientemente emancipado, que en uno de sus primeros vuelos descubrió que a veces el cielo puede ser también un infierno.

Lo recogimos. De camino a casa parecía muy inquieto, solo quería salir de la caja. Pero nunca te fíes de esos momentos repentinos de vitalidad en un ave debilitada, ellas encascaran su debilidad hasta el último momento aún cuando se sienten muy mal. Porque después, cuando se apagan, es que realmente están muy enfermas.

Efectivamente cuando llegamos a la quietud de la casa, el vencejo dejó de moverse, se emplumó y cerró los ojos. Tenía una deshidratación severa, lo único que hizo fue beber durante todo el día cada vez que le acercábamos agua.

Hizo su primera deposición. Verde. Mala señal… a veces por la ausencia de comida tras un largo período de tiempo, las heces toman este color, así que cuando estuvo bien hidratado probamos a darle algún grillo. Se negaba, con todas sus fuerzas, no importaba qué tan adentro se lo introdujéramos. Le dimos en pequeña cantidad y lo dejamos reposar hasta el día siguiente. Pero lo encontramos igual, ojos cerrados, plumas ahuquedas por pérdida de calor y heces verdes. Ya no era solo deshidratación, nuestro vencejo tenía una infección bacteriana y teníamos que actuar cuanto antes.

Le buscamos el antibiótico más adecuado para él (ciprofloxacino) y se lo dimos durante 5 días cada 12h, por la mañana y levantándonos por la noche para tratarlo. Poco a poco mejoró, abría los ojos, perdía menos calor, hacía deposiciones normales, ¡empezó a sentirse más activo! Esa mañana en la que abrimos su caja y vimos que su mirada comenzaba a tener brillo fue un momento de máxima alegría para nosotros.

Pronto empezó a sentirse inquieto; ellos siempre saben cuando es el momento en el que están preparados para irse. Ese día que le mostramos el cielo para él, se mostró decidido, lo  cual siempre es buena señal. Se elevó hasta unirse a los demás compañeros de su especie, y esperamos que vuele para siempre.

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Antes y después

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Poco antes de ser liberado

La naturaleza puede hacer cosas maravillosas

En la historia de este adulto de vencejo pálido tuvieron cabida todas las emociones, desde la mayor de las alegrías hasta el peor de los dos dramas. Un mix de sentimientos que comenzó con la tragedia de un ala accidentada y la libertad de un acróbata del aire coartada. Nos llegó con su ala derecha caída y una herida en la articulación que estuvimos tratando durante 2 semanas.

Vencejo pálido en enfermería

Nuestro vencejo en enfermería.

Fueron 14 días de nervios, ¿volverá a volar correctamente?, ¿le quedarán secuelas? Un ala es una extremidad muy delicada, es como una maquina muy precisa en la que un mínimo cambio condiciona todo su funcionamiento. Cómo no íbamos a estar nerviosos. Además nuestro vencejo, sufrió un cambio de carácter extraordinario. A pesar de ser adulto, no había que abrirle el pico para alimentarlo, el solo devoraba los grillos en cantidades desmesuradas. ¡Estaba claro que se iba sintiendo mejor! Tenía una vitalidad tremenda, y a pesar de ello un accidente lo había recluido a una caja. Lo más triste de todo era pensar en lo que pasaría si tras su mejoría no conseguía volar.

Las alas son importantes para todas las aves, eso es algo que todos llegamos a entender, pero si un águila o una garza pierden la capacidad de vuelo, siempre podrán ser acogidas en un centro de recuperación y continuar su vida en cautividad. Otras especies como el vencejo no pueden mantenerse como especies irrecuperables, simplemente porque este ave no es nada en la tierra, en el suelo; apenas puede más que arrastrarse. Su lugar está en el aire, volando como pasan toda su vida. Su instinto es tan fuerte que tenerlo en cautividad de por vida es imposible, sería  condenarlo a una miserable existencia que acabaría con él poco a poco. Es por eso que los centros de recuperación recurren a la eutanasia ante casos de vencejos irrecuperables.

Llegó el día de la suelta. Nuestros peores pensamientos se mezclaron con la ilusión de un final felíz y con la necesidad de creer en los milagros. Pero el milagro no sucedió. Ante nuestros ojos el vencejo cayó directamente al suelo…  y a nosotros nos cayó el cielo encima. ¿Y ahora qué? ¿Dormirlo? ¿Mantenerlo para siempre en esa cajita? La herida le había ocasionado también un desgarro muscular y ya no tenía fuerza para tirar del ala. ¿Cómo podíamos mirar esos ojos y decirle que su aventura acababa ahí? Evidentemente no podíamos. Y con sus garras aprentando en nuestra mano sabíamos que podía sacar fuerza de sobra, solo necesitaba más ayuda.

Y así comenzó su semana de rehabilitación. En el jardín de una parcela lo poníamos a poca distancia del suelo para que se lanzara y se ejercitara. Una y otra vez. Una y otra vez. Los primeros días caía a peso muerto, pero después comenzó a planear y desplazarse unos metros. Avanzando cada día un poquito más, acabó volando a ras del suelo de un lado a otro del jardín, cada vez un poco más alto, cada vez un poco más alto… hasta que la parcela se le quedó pequeña y alcanzó la altura necesaria para salir de ella. Y entonces se elevó arriba, voló y voló hasta que solo fue un punto minúsculo en el cielo. No nos dijo adiós, no nos hizo falta, porque saber que hay un pequeño milagrito volando ahora en el cielo es la mayor de las recompensas.

Y es que podríamos decir que fue un milagro, pero fue el instinto y las ganas de vivir lo que lo salvaron. La naturaleza es sorprendente, luchadora e incansable, pocas veces da por perdida una batalla, y si además la ayudamos, puede lograr cosas maravillosas.

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Nuestra historia en PACMA

Estaba en el suelo. Con su cara de inocencia, nunca extrañó el trato humano y ajeno a toda la maldad de este mundo, se dejó hacer. Por suerte cayó en buenas manos, lo llamamos Alcaucil, y lo hemos cuidado hasta que ha estado preparado para marchar.alcaucil en la cajita.

Lo colocamos en una cajita con una apertura donde podía asomarse, tal y como un avión común haría en su nido natural. Desde ahí veía venir la comida y piaba de emoción, hasta que con el buche lleno se quedaba adormecido. No existe piar mas dulce y alegre que el de un avión, si las personas que destruyen sus nidos pudieran conocer uno tan de cerca estamos seguros de que nunca más se les ocurriría repetirlo.

Tras sus primeros revoloteos no pasó mucho tiempo hasta que supimos que tenía que marcharse. Buscamos una colonia en la que se sintiera acogido y nos despedimos de él con el mismo temor del de una madre que manda a su hijo de viaje por primera vez, con la diferencia de que Alcaucil no podrá llamarnos para avisarnos de que le fue bien.
Le deseamos todo lo mejor en su nueva vida, y no olvidamos el legado de alegría que dejó en las nuestras.


Alcaucil no pesa más que un puñado de garbanzos, pero su historia a sido capaz de emocionar a muchas personas, y hemos tenido el placer de que personas sensibles como las que forman PACMA hayan compartido en su blog oficial nuestra historia: http://blog.pacma.es/2015/la-feliz-despedida/

Ave del año 2015: la tórtola europea

Pocos la habrán visto, a pesar de que se trata de un ave del orden de las columbiformes, y es que, no todas las palomas son tan comunes. Os hablamos de la tórtola europea (Streptopelia turtur), nombrada ave del año 2015 por la SEO, y que en las últimas décadas se encuentra en marcada regresión causada por la intensificación agrícola y la excesiva presión cinegética.

Es fácil confundirla con la tórtola turca, abundante en nuestras ciudades desde que hace unas décadas invadió Europa. Pero la tórtola europea, a diferencia de este pariente cercano que cría en pueblos y ciudades, es reacia al contacto humano. Se trata de un ave estival que visita la península en la temporada más cálida buscando el hábitat adecuado para reproducirse. Le gustan las áreas abiertas de extensos matorrales y árboles dispersos, los cuales se ven disminuidos por la intensificación y el abandono de los terrenos agrícolas. Su declive en España es alarmante, ya que hemos perdido el 30% de la población de tórtola española en los últimos 10 años, lo que supondría que en 20 años podría estar extinta. Pero su principal problema no es la agricultura, sino la caza. Esta ave se ve sometida a una elevada presión cinegética al final de su periodo reproductor, durante la temporada de caza llamada media veda.

Tórtola europea a la izquierda, turca a la derecha.

Tórtola europea a la izquierda, turca a la derecha.

Cómo os hemos dicho, la tótola europea es migradora, lo que quiere decir que a final de verano las poblaciones cruzan el estrecho para pasar el invierno en África, momento que aprovechan los cazadores para disparar fácilmente a los ejemplares que pasarán en grupos. Además, en algunas comunidades autónomas, aún se permiten tiradas desde puestos de caza, lo que ocasiona miles de ejemplares abatidos en el mismo lugar, especialmente en las zonas donde se realiza un aporte de alimentación suplementaria en comederos o cebaderos para fijarlas en el lugar. Este hecho implica la muerte de ejemplares en tránsito migratorio procedentes de otras partes del continente, comprometiendo los esfuerzos de conservación de otros países.

¿La historia se repite?
A principios del siglo XX se dio por extinta la paloma migratoria americana, y justo el año pasado SEO lo recordaba en su blog, donde podéis leer al completo su trágica historia. Esta paloma fue tremendamente abundante en el continente Americano, representando entre el 25 y el 40% de la población total de aves de los Estados Unidos. Cuando los colonos europeos llegaron por primera vez a estas tierras las cazaron indiscriminadamente hasta que la población nunca más se recuperó. Ahora está extinta para siempre.

“Todavía viven algunas personas que recuerdan haber visto palomas en su juventud; aún quedan árboles en pie que fueron sacudidos por ese viento viviente. Pero dentro de unas décadas sólo los viejos robles lo recordarán y, después, tan sólo las colinas lo sabrán.”

Aldo Leopold, Un monumento a la paloma migratoria, 1947

Muchas aves, como la tórtola europea, que alguna vez nos parecieron imposibles de agotar están comenzando a ser cada vez menos. Los campos que nuestros abuelos vieron llenos de tórtolas, ya son pasado. ¿No hemos aprendido nada?

 

 

Las dos caras del autillo

Otus scops

Autillo europeo (Otus scops)

Parecen animales diferentes, pero son las dos posturas del autillo. Esta rapaz nocturna se posa erguida mostrando apenas las orejas cuando está relajada. Pero para camuflarse aún más, o cuando está alerta, adopta una postura erecta y muy alargada marcando mucho las orejas. Esta pose puede parecernos intimidante, pero lo cierto es que el autillo es la rapaz nocturna más pequeña que podemos encontrar, siendo poco mayor que un estornino y con el cuerpo del tamaño de un puño cerrado.

Vecino de nuestras urbes, anida en parques y jardines lo suficientemente grandes como para proporcionarles el territorio de campeo que necesitan. Quizás no puedas verlo fácilmente, pero atento, que en la noche más vale un buen oído que dos ojos.

(Nuestro modelo es un ejemplar irrecuperable de un centro de recuperación de Aves)