Luces y sombras de la muralla de Cáceres

Las murallas son uno de los hábitats favoritos para las aves en la ciudad, en concreto para los vencejos. La ventaja de las murallas y las construcciones históricas para la fauna es que tienen oquedades y huecos entre la piedra que funcionan como estupendos nidos con temperatura y humedad óptima.  Otra ventaja es que son lugares que perduran en el tiempo, y esto es lo que buscan las aves migratorias que vuelven durante toda su vida al mismo nido.

El sábado 24 de agosto tuvimos la suerte de visitar la ciudad de Cáceres de mano de los compañeros de “Vencejos de Extremadura”. Así pudimos conocer la fauna urbana asociada a la muralla que rodea el centro histórico de la ciudad. Esta muralla es un verdadero vergel de vida, con más de un kilómetro de perímetro original y al menos 500 metros bien conservados con incontables huecos, mechinales y torres que son usados por vencejos, cernícalos, grajillas, colirrojos y aviones roqueros entre otras especies.

Pero queda un gran reto por delante. Este año comienzan en la muralla las obras de restauración y Vencejos de Extremadura  tiene como objetivo que se mantengan abiertos todos los espacios utilizados por los vencejos y otras especies protegidas, de momento, los más de 50 huecos que actualmente usan los vencejos en la Torre de los Pozos y el lienzo del Baluarte, que es la zona donde ya han comenzado las obras.

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La Torre de los Pozos y el lienzo del Baluarte con los andamios colocados.

Por otro lado, hay torres y zonas de la muralla que ya fueron en un pasado restauradas o, en otros casos, cementadas. Mirar estos bloques totalmente sellados, carentes de vida y de identidad, provoca verdadera tristeza, más aun después de haber visto el hervidero de vida que ocurre en las piedras por las que aún no ha pasado el cemento.

¿Cuál es la razón para querer empobrecer un monumento de esta forma? Quizás solo sea la ignorancia, pues el patrimonio histórico y el patrimonio natural no solo son compatibles sino que aumentan su valor cuando van de la mano.

Los casos más chocantes fueron alguna reformas en las que las torres habían sido cementadas y pintadas de un color similar al original, y en las que los mechinales se simulaban como pequeñas hendiduras. Los mechinales son los huecos que aparecen entre las piedras, y que en el pasado sirvieron para levantar la muralla, pues albergaban un tocón de madera dentro que servía para alcanzar el siguiente nivel. Con el tiempo la madera se pudre y queda este espacio que es utilizado por las aves. Así los mechinales tuvieron función en el pasado y siguen teniéndola en el presente.

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Torre restaurada con mechinales simulados de 3 cm de profundidad, inservibles para las aves.

La restauración de la muralla de Cáceres tiene como objetivo devolverla a su aspecto original de una manera menos tosca, lo que incluye reformar los tapiales almohades en algunos lienzos. La técnica de construcción con tapial no es más que tierra prensada dentro de un encofrado de madera. Conectando esto con la parte que nos interesa, esta técnica usa madera que con el tiempo, puede llegar a desaparecer y dejar huecos en la piedra que son usados por vencejos. Así que debemos a las civilizaciones del pasado gran parte de la biodiversidad que hoy disfrutamos en el presente.

La muralla, levantada para proteger la ciudad, ha perdido su utilidad actual en nuestro tiempo, pero ha ganado otra función indispensable que es la de cobijar cientos de aves que limpian nuestros campos y calles de insectos y mosquitos, que actúan de insecticidas biológicos sin que tengamos que emplear pesticidas y otras sustancias que además de costar dinero perjudican nuestra salud y al medio ambiente. Este valor adquirido por la muralla y por otros monumentos es tan importante como su valor histórico, y por tanto debe ser tenido en cuenta en las reformas.

Conservar la biodiversidad de un monumento no implica perjudicar su estructura. En la misma ciudad de Cáceres ya hay experiencias que compatibilizan la fauna y la historia a través de la inclusión de nidos en la propia piedra de la muralla con el cerramiento de mechinales y entrada selectiva. Este tipo de actuaciones llevadas a cabo por expertos en fauna deben ser inherentes a cualquier proceso de restauración.

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Nidos para cernícalo primilla incluidos en este edificio de la Plaza Mayor de Cáceres.

Si has visitado la Alhambra de Granada, el Alcázar de Sevilla o la Plaza Mayor de Cáceres, puedes entender que ninguno de esos espacios serían lo mismo sin la fauna que los envuelve. No es lo mismo entrar en el patio de los Arrayanes de la Alhambra con golondrinas rozando el agua para beber de la alberca y vencejos volando a toda velocidad sobre nuestras cabezas, que entrar en un espacio sin vida. No es lo mismo mirar el cielo de la plaza mayor de Cáceres y encontrar nubes de vencejos con sus gritos al atardecer, bandadas de grajillas cruzando y cernícalos planeando, que mirar un cielo vacío. La biodiversidad es parte de la experiencia, es sonido y estética que suma al conjunto de sensaciones que se nos despiertan cuando caminamos por la historia, y no podemos permitirnos el lujo de perderla.

Usa el hasgtag #murallaviva si también quieres que la muralla de tu ciudad no pierda su mayor tesoro.

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